Como hemos visto hasta este momento, las estrategias de enseñanza para atender a alumnos con DI se fundamentan en lo siguiente:
Las finalidades de la educación. Revisábamos que la finalidad de la educación es permitir a los individuos participar en un proceso de inclusión en la vida en sociedad. Por lo tanto, el diseño del currículum en todos su niveles tiene ese fin.
También decíamos que los contenidos de enseñanza se elegían de conformidad con los fines de la educación. Es decir, una vez definida la intensión educativa se precisan y organizan los contenidos que deben enseñarse.
Las consideraciones anteriores corresponden con dos fundamentos del currículum: el sociocultural y el epistemológico, respectivamente.
Las otras dos consideraciones que estudiábamos para diseñar o seleccionar las estrategias de atención educativa corresponden a la fuente psicológica y a la fuente pedagógica. La primera retoma las caracterísiticas del desarrollo de los estudiantes y proporciona información sobre teorías del aprendizaje. Esa fuente del currículo tiene estrecha relación con la fuente pedagógica, ya que las formas, métodos y modelos de enseñanza se fundamentan en teorías del aprendizaje.
Entonces tenemos que para la atención de alumnos con DI, tenemos que tener presente: 1) la finalidad de la intervención; 2) contenidos (saberes, habilidades, actitudes) que vayan de acuerdo a dicha finalidad; 3) la teoría o teorías del aprendizaje en la que se fundamentará la intervención; y 4) el tipo de pedagogía.
A lo anterior le sumamos el enfoque de enseñanza. El enfoque es un conjunto de supuestos sobre la enseñanza que nos dicen en qué se debe centrar tanto la enseñanza como el aprendizaje.
Por lo tanto, al momento de seleccionar o diseñar la estrategia de atención educativa para un alumno o grupos de alumnos con deficiencia intelectual, tenemos que es importante revisar: a) el enfoque de intervención; b) el para qué enseñar; c) el qué enseñar; y el cómo enseñar. Ver siguiente figura.